¿Qué pasa con el Programa Nacional de la Mujer? Isabel Bueno Lázaro

Las desigualdades para participar en la toma de decisiones y la poca presencia de mujeres en organismos rectores se reflejan en la ausencia de las necesidades específicas de las mujeres en las políticas públicas y económicas sobre salud, educación y acceso a recursos. Es necesario sistematizar y reinterpretar simbólicamente el trabajo realizado por las mujeres para desmitificar la cualidad de "propio de su género".

¿Qué pasa con el Programa Nacional de la Mujer?

Isabel Bueno Lázaro

¿Qué pasa con el Programa Nacional de la Mujer Don Vicente? Usted nos hizo una promesa. Nos urge por varias razones que trato de enumerar, como sigue:

Aunque en México las horas que trabaja una mujer desde niña, desde los cinco años, duplican las que trabaja un niño u hombre en el mismo hogar; sólo detentan el 30 % de capacidad de adquisición; ya que si trabajan a sueldo, lo hacen en las filas del subempleo, ganando del 50 al 80% de lo que gana un hombre. Datos del INEGI. La mayoría de las personas que viven en el mundo con menos de un dólar diario son mujeres, dice la Organización Interamericana del Trabajo.

De los 100 millones de menores que nunca han ido a la escuela, en todo el mundo, 60 millones son mujeres.

Según Min Lin, autora del trabajo anterior, por cada año de escolaridad, el ingreso de las mujeres aumenta en un 15%; reduce las tasas de fertilidad en un 5 a 11% y evita la muerte de 43 niños por cada 1000.

En la enseñanza y la capacitación, las mujeres que viven bajo principios religiosos fundamentalistas, o tradicionales, forman el mayor grupo de analfabetas.

Es impostergable tener políticas públicas educativas que cambien a fondo este problema. ¿No cree usted?

Las mujeres ocupan menos del 6% de cargos de alta dirección a nivel mundial; especialmente las de edad avanzada, constituyen el mayor grupo en el desempleo y la indigencia. Así, el 70% de pobres en el mundo, México incluido, son mujeres, y el 40% de hogares mexicanos están presididos por una mujer sola, con niños menores de 10 años a su cargo.

¿Qué se esta haciendo para cambiar esto?

La feminización de la pobreza es un fenómeno global que se manifiesta en casi todos los países, y México no es ninguna excepción; y no es sólo la sobrerepresentación de las mujeres en condición de pobreza extrema, sino las características que la pobreza de las mujeres asume y las dificultades para poder salir de ella; pues ser pobre se vuelve transgeneracional, es decir, los hijos de las mujeres pobres, serán pobres en extremo también, y sólo la intervención externa puede resolver este conflicto, por eso se dice que es hereditaria. Si cada una de estas mujeres tiene en promedio cinco hijos; ¡échele números!

Hay que trabajar en esto ¡YA!

Las desigualdades para participar en la toma de decisiones y la poca presencia de mujeres en organismos que inciden en diversos aspectos de nuestra vida, se muestran en la ausencia de las necesidades específicas de las mujeres en las políticas públicas y económicas sobre salud, educación, acceso a recursos y otras.

Así, mientras la pobreza se siga percibiendo como neutra, las políticas para combatirla reproducirán las desigualdades de género que la perpetúan.

Es necesario sistematizar y reinterpretar simbólicamente el trabajo realizado por las mujeres para desmitificar la cualidad de "propio de su genero".

La dinámica de la pobreza presenta características propias para cada género. Si un hombre se vuelve pobre a raíz de la pérdida del empleo por despido o por enfermedad, las mujeres nunca acceden a la capacitación que les permita elevar sus ingresos, y son las primeras despedidas en recortes de personal.

La pobreza femenina a veces no es aparente, pues si viven en familia, ellas son pobres porque nada les pertenece, pero al perder al cónyuge por muerte, enfermedad o abandono, se revela la verdadera condición de indigencia que en realidad tenían.

Por eso es que un programa que eduque en los temas de Equidad y Género a los responsables de legislar es básico para lograr cambios y salir de la trampa de la pobreza extrema.

También porque al sufrir la familia el desempleo, ellas son las que se quedan con los hijos y deben buscar "cualquier cosa" para mantenerlos; por ejemplo la prostitución.

Esto nos lleva a un tema vinculado que es el tráfico de mujeres que, de lugares exóticos, como es el caso de México, a países europeos, o asiáticos, se ha incrementado y hay incapacidad de proteger a nuestras conacionales aún en nuestra propia frontera.

La prostitución ha sido una ocupación frecuente para las mujeres que no tienen otra salida, sobre todo por causas como pobreza extrema o ignorancia, y es de todos conocido que las autoridades y los policías son los que se benefician de las mujeres que son, para sus "padrotes" y lenones una mina de oro de la que ellas son las menos beneficiadas.

En los lugares donde hay cuarteles, como es el caso de Chiapas, las mujeres de las comunidades más pobres acceden, por obtener un poco de dinero, a tener relaciones sexuales con los militares, los que las utilizan y las dejan embarazadas, sufriendo la vergüenza de sus comunidades, o a veces infectadas de enfermedades por transmisión sexual.

La prostitución infantil también es un asunto que debe ser puesto a la brevedad posible en la mesa de discusiones, para encontrar salidas reales que mejoren la vida de las menores en condiciones de pobreza y en la calle. Incluso el turismo sexual que tiene muchos lugares de ejercicio en México, espera una legislación y acciones efectivas.

¿Cuándo y dónde encontrar a la ombudswoman de los derechos de las compañeras prostitutas, las niñas vendidas o violadas?

Las mujeres son las receptoras de la violencia sexual en la sociedad. Cada siete minutos una mujer es violada, y ahora son el blanco del narcotráfico y de la pornografía violenta y asesina con fines de lucro.

¿Qué se está haciendo para detener los crímenes de Ciudad Juárez y los que ocurren y no reciben ni la escasa atención que aquéllos han tenido?

Lo que trae otro tema a nuestra reflexión:

Las mujeres tienen etapas claras donde son más vulnerables a la pobreza, como es el caso de la vejez, el embarazo/lactancia, la maternidad a temprana edad y cuando tienen la responsabilidad del cuidado de enfermos. Aquéllas que resultan embarazadas a temprana edad son impedidas de capacitarse y acceder a trabajos de mayor ingreso debido a la responsabilidad, casi siempre solas, de un hijo.

Las mujeres en pobreza extrema tienen más riesgo de morir jóvenes por complicaciones de parto, por desnutrición y falta de higiene. Y si ocurre en la adolescencia se transforma en un proceso de alto riesgo, caro para el sistema de salud. Y el niño es difícil de criar por su madre.

¿Cuándo tendremos un programa de salud que contemple la capacitación, educación sexual adecuada y accesible y la integración de las mujeres a sus propios procesos de salud? ¿Qué me dice de esto Don Vicente?

El servicio doméstico, que es donde las mujeres han trabajado y siguen haciéndolo, es como en la prostitución y el ambulantaje: no hay jubilación; las mujeres que en su juventud tienen asegurado un trabajo, más adelante se quedarán solas, ancianas en la indigencia, a veces sin familia, a la que descuidaron por ejercer su trabajo con dedicación.

Este problema será cada vez más acuciante debido al paulatino pero seguro envejecimiento de la población mundial, toda vez que ahora nacen menos niños, ha disminuido la tasa de mortalidad de éstos y hay mayor sobrevida de los viejos por prevención de enfermedades.

Un programa de mujeres mayores que contemple salud, prevención de males propios de la edad avanzada, físicos y mentales (osteoporosis, cardiopatías, depresión y senilidad); que promueva la recreación, el disfrute adecuado del tiempo libre y productivo, nos lo merecemos, ¿no cree Don Vicente?

El bienestar de una familia pobre recae de manera muy importante en las mujeres, pues la mayoría de los recursos que ellas obtienen en el trabajo lo dedican a la familia, la educación de los hijos, a mejores alimentos, medicinas, o cuando es posible, diversión. En el caso de familias donde el hombre es el encargado de la distribución del ingreso, el dinero se gasta en alcohol, juegos de azar, pago a servicios de prostitutas y diversión del jefe de familia negando acceso a los demás.

Más capacitación y oportunidades a las mujeres, no sólo de maquila, serían deseables, ¿no cree?

En cuanto a enfermedades que nos afectan solamente a nosotras, todavía esperamos una campaña de prevención y tratamiento del cáncer cervicouterino, así como de mama. Las mujeres que tienen derecho al ISSSTE son socorridas por el hecho de que la directora de la Institución es una mujer, y por eso se determinó que un servicio de este tipo se haría accesible a las derechohabientes; ¿y qué me dice de las demás que tienen que pagar casi 10 salarios mínimos por el mismo servicio?, ¿deben rezar para que nada pase?

El matrimonio formal es un factor de riesgo para las mujeres de contraer VIH-SIDA, debido a la dificultad de negociar el condón con su pareja y la negación de ellos a usarlo. Estamos hablando de machismo, que según dicen los expertos, en México es muy frecuente.

La violencia concreta hacia las mujeres en el seno del hogar traspasa culturas y niveles socioeconómicos. Estamos esperando unas leyes no "corregidas" por ningún jurisconsulto, sino consensadas con nosotras y abogadas feministas; que incidan a profundidad en un cambio en las relaciones familiares, para que el hogar de cada cual se convierta en el lugar que debe ser.

En política, las mujeres de México se mantienen por debajo del 6%, sin que haya explicaciones claras de esto. Los partidos discuten incansablemente sobre la propuesta de cuotas, que ya aceptó el IFE. Las causas por las que en definitiva no se aceptan revelan la resistencia de los grupos masculinos en el poder.

¿Qué se va a hacer para cambiar esto Señor Presidente Fox?

Por eso, creo yo, y por muchas razones cotidianas más, esperamos la resolución que nos lleve a un verdadero Programa Nacional de la Mujer, con propuestas y recursos, que no sea sólo una figura decorativa, recompensa o escalón para mujeres que han servido al antiguo sistema.